Quién soy y de dónde vengo
Me llamo Pol Aunion. Nací en Barcelona el 2 de septiembre de 2002.
A la Costa Brava llegué hace año y medio. Mi familia se mudó aquí y yo me quedé atrás, dos años viviendo solo. Cuando por fin me vine, vi una cosa que desde la ciudad no se ve: aquí hay mucho dinero y hay mucho trabajo. La oportunidad era bastante más grande de lo que yo me pensaba, y todo lo que estoy montando ahora sale de haberme dado cuenta de eso.
Llevo intentando cosas desde los 13 años y la mayoría salieron mal. Te las cuento, también las que dan vergüenza.
Empecé jugando al Minecraft
Mi primer dinero por internet lo gané con 13 años montando un servidor de Minecraft con Daniel, mi mejor amigo. No fue mucho. Pero fue suficiente para que se me quedara grabada una idea que ya no se me fue: esto se puede hacer desde una habitación.
Unos años después intenté montar mi marca de ropa. Ahí me di de bruces con la realidad: hacía falta poner dinero por delante, dinero que yo no tenía y que no sabía de dónde sacar. Y en esa época mis padres no se fiaban de internet. No era como ahora. Se quedó en nada.
Con 17 probé el dropshipping. Monté cuatro tiendas. Las cuatro fallaron. Aprendí que era bastante más difícil de lo que contaban los vídeos que yo veía.
Terminé el grado medio de informática y me di cuenta de una cosa incómoda: estar delante de un ordenador en una oficina no era el futuro que quería. Así que me metí a trabajar. Cobré mi primer sueldo. Y durante unos años me lo fundí.
El error que más caro me ha salido
Mientras estudiaba informática me enganché a las criptomonedas. Estuve meses leyendo, mirando gráficos, entendiendo cómo funcionaba aquello. Y llegué a una conclusión: iba a pasar algo gordo en el mercado.
Quería meter unos 5.000 euros. Los tenía. Y no lo hice. No fue por falta de análisis: fue miedo. Miedo a perderlo y, con distancia, también miedo a que saliera bien. La moneda que miraba era Cardano, ADA. Estas son las fechas de verdad:
Sesenta veces lo que puse. Y nadie vende en el pico exacto: saliendo a mitad de camino seguirían siendo más de 150.000. Elige el número que quieras, da igual. El dinero no es lo que más me duele.
Lo que me duele es lo otro: tenía razón y no me atreví.
Después de aquello vino lo peor. Entré en un círculo de malos hábitos, malos vicios y malas compañías. Ahí perdí años. No uno ni dos. Años.
La vuelta
Daniel y yo nos volvimos a juntar y empezamos a darle vueltas a ideas de negocio. Fallaron unas cuantas. Esa lista completa, con lo que costó cada una y por qué se cayó, la cuento en otro folio.
Hoy Daniel es mi CTO, y no por darle un título. Es la persona más inteligente que conozco, el mundo tecnológico se le da de una manera que no he visto en nadie, y ha estado en todas mis locuras desde que teníamos 13 años. Ha cometido los mismos errores que yo, a mi lado. Eso no se contrata.
Lo que estoy construyendo ahora
AraNeta. La montamos mi madre, Araceli, y yo. Trabajar con familia es complicado y al principio no nos entendíamos, así que hicimos lo más sensato: ella lleva los clientes y el trabajo, yo llevo lo financiero, la estructura, los procedimientos y la facturación. Desde que lo repartimos así, funciona.
Fichy. Salió de un problema nuestro. Le estaba montando a Araceli un programa a medida para que dejara el papel y el boli, porque cada semana se le iban horas contando horas y contando dinero. Y cuando cuentas a mano, pierdes dinero. Siempre. Construyéndolo vi que aquello no tenía por qué ser solo nuestro.
Aunion Legacy Services. Este es el más mío. Llevando AraNeta vi que muchos clientes son gente de alto poder adquisitivo, y que lo que buscan no es precio: es tranquilidad. Saber en quién confiar. Cuando necesitan un fontanero, un electricista o una reforma, el problema no es encontrarlo, es no saber a quién le abres la puerta de tu casa.
Tengo TDAH. Mi cabeza va a otra velocidad y por otro camino, y durante mucho tiempo pensé que era un defecto. Ya no. Me ha costado años entender en qué soy bueno de verdad, y no es sentarme a ejecutar: es tener ideas y organizar a la gente adecuada para sacarlas adelante.
Las dos cosas que me han traído hasta aquí
Trabaja para aprender, no trabajes por dinero. El mejor consejo que me han dado. Lo aplico desde entonces en cada sitio donde he estado.
He trabajado en construcción, en carpintería de aluminio, en supermercados, en fábricas y en cárnicas. En todos he sido el pesado que pregunta, el que quiere aprender también el puesto del de al lado. No iba a cobrar. Iba a llevarme algo.
Por eso en todas partes he crecido más rápido de lo que tocaba. Y por eso hoy soy capaz de montar lo que estoy montando. Nada de esto lo he aprendido en un curso.
Falta la parte fea: los vicios, las compañías, cómo era mi cabeza de crío y por qué tardé tanto en arrancar. Eso va en un folio aparte, cuando esté listo para contarlo bien.
Nos vemos en el siguiente vídeo.
El resto se lo cuento a los de dentro
A partir de aquí viene el error que me costó 300.000 euros, los años que perdí y cómo salí. Está detrás del club, que es gratis y se entra con un correo.
- Este folio entero, sin cortes
- Todo lo que publique a partir de ahora, antes que nadie
- Acceso anticipado a lo que estoy montando
- Las cenas, las charlas y el networking que estoy preparando
Sigue leyendo, lo tienes todo abierto. Te he mandado un correo con el enlace para que puedas volver cuando quieras.